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Las viejas maquetas (II)

viejasmaquetas8Los llamados blisters de Airfix fueron un gran invento. Estas maquetas resultaban muy baratas y totalmente transparentes (ofrecían lo que estaba a la vista). Otra ventaja, pero esto no lo descubrimos hasta los 80 cuando ya no existían en este formato, fue que eran ecológicas porque ahorraban el cartón de la caja. Yo me hice estos tres. Quizá el primero fuese el Yak, cuyos colores y numeral me gustaban. Del Hannover me gustó especialmente ese ametrallador algo burdo apuntando su arma y las pequeñas bombas que llevaba en un soporte para arrojarlas sobre las trincheras (una gracia recibir tales peladillas). El Bulldog, chinche cabezón como pocos, quizá fuese el último de los tres. Una pena que Airfix no renueve ese molde, bien podría. Acaso fue un regalo de unas Navidades en Córdoba. Al lado del portal de mi tío Antonio, en una calle de nombre olvidado, había una tienda estupenda de aeromodelos, Scalextric y maquetas de la cual procedieron algunas de las que tuve por entonces.

viejasmaquetas9Tal era este Cobra de Matchbox que me trajo mi tío Antonio. Qué chulo quedó, casi ni se notaba ya el pegamento. Quién lo diría, me estaba volviendo apañado y todo. Mi madre miraba el bicho este con incredulidad y decía: Con las manos que tienes sin uñas… No sé cómo puedes hacer esto. Y era verdad.

viejasmaquetas10Este Heinkel de Revell no pasa de ser un truño hoy, pero entonces era una maqueta buena y quedaba muy bien a ojos infantiles con sus antenas y esas artillería tan bien escamoreada en el fuselaje. Lo único que no me gustaba era lo airosamente que se chuleaba de los Lancaster por ser yo muy anglófilo por entonces.

viejasmaquetas11Esta, sin embargo, resultó una chusta entonces como ahora. La escala era 1/135 y el plástico de color plateado. Tenía muy pocas piezas, los paneles muy en relieve, como se aprecia en la caja, y no se montaba tan fácilmente. Me resultó una completa decepción desde el momento de abrirla. Una bacalá.

viejasmaquetas12 Nada que ver con las de Matchbox. Este P-12 era de lo mejorcito que había tenido hasta entonces en aviones. Era una maqueta robusta pero no basta y a dos colores, con el fuselaje marrón oscuro y las alas amarillas quedaba la mar de bien. Me gustaba la insignia de la escuadrilla con el burro pegando coces, qué raros eran los americanos. Quedó sin pegamento visible y lucía estupenda en la pequeña vitrina de madera y cristal que, con la ayuda de mi padre, me hice para ponerlas en mi habitación.

viejasmaquetas13De repente, un verano que pasaba con mi abuela en Almería, ví en la tienda de Alfonso este barco que fue el primero que hice. La “aportación” de las 200 pesetas necesarias la hizo mi abuela Lola. Aunque quedó perdido de Imedio, aún lo conservo. Qué bonito crucero antiaéreo. Ya me gustaría volver a hacerlo más grande, pero sale por un pico. Quizá algún día lo vuelva a intentar a la misma escala.

viejasmaquetas14

viejasmaquetas15En los siguientes veranos en Almería fui reuniendo una pequeña flota japonesa, compuesta por destructores y submarinos, que eran los que costaban menos (100 pesetas) en el escaparate de Alfonso. Supongo que Alfonso podría haber sido un buen inspector de pesos y medidas. Tenía marcados los precios de estos barcos, que sólo encontraba en su tienda, de la siguiente manera: submarinos y destructores a 100 ptas., cruceros ligeros a 200, los pesados a 250, los acorazados a 300 ptas. y los portaaviones a 400. Yo, que siempre he apuntado alto para quedar bajo, quería un portaaviones, pero se iba hasta las 400 púas y de eso, ni hablar. Me gustaba mirar el mar desde el piso de mi tío en Aguadulce e imaginar que en cualquier momento iba a aparecer uno de estos bichos de la Nihon Kaigun o que algún mercante de los que se avizoraban en la distancia saltaba en pedazos alcanzado por un kaiten del  I-370. No había visto películas ni …♦

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Las viejas maquetas (I)

En la sociedad de la trivialidad en la que vivimos ahora, cualquier mediopelo cagatintas se hace héroe por un día en el globo de las redes suciales con un meme, un comentario ridículo o lleno de bilis, una cuchufleta o directamente con una gilipollez salida de su parco magín, que además no resulta ni original. Que cada cual se equivoque solo. A la vista del lector está que no me gusta ni mucho ni poco dar ciertos detalles de mi vida que, aparte de carecer del menor interés, no le incumben sino al menda lerenda que esto escribe. Por ese motivo, entre otros, nunca he escrito, por ejemplo, sobre mis viejas maquetas. Hoy he decidido que voy a dedicar unas entradas al tema como mera curiosidad, sin sentimentalismos baratos. La nostalgia y la añoranza me parecen sensaciones (más que sentimientos) perfectamente inútiles y prescindibles, que sólo causan desazón y dolor desde el fondo del pozo del pasado, y desde luego no remediarán (ni jamás lo han hecho) nada en el presente. No sé si cualquier tiempo pasado fue mejor ni, la verdad, me importa mucho para vivir. Creo que en la vida hay que jugar con las cartas que a uno le van saliendo. Las de partidas anteriores no vienen a cuento y sirven, tampoco siempre, para lamernos las cornadas que vamos recibiendo y aprender a capearlas en el próximo lance, si es que se puede.

Aquellas maquetas, con honrosas excepciones, no tenían nada de mágico, ni fantástico, ni fueron a concursos (bendito sea, desconocía que los había), ni salieron jamás de casa, ni supusieron un cambio tal en mi vida, que a partir de entonces fui otra persona, como afirma algún extasiado salido de madre. Tan poco fueron, que al cabo de unos años,  cuando comenzó a salirme bozo en la cara, pensé que las mujeres eran mejor invento que las maquetas (si bien más difíciles de trajinar)  y abandoné los plásticos. Unas se perdieron en el transcurrir de los años, vaya usted a saber qué fue de ellas, y otras aún las conservo por mor de tener algo curioso del pasado. Andan en la misma categoría que los trozos de terra sigilata, fragmentos de vidrio y cerámica romana o las pesas de telar que guardo en algún lugar de cuando me dio por hacer de arqueólogo aficionado y pasar de los libros a la acción. A punto estuvo de costarme cara la afición con unos gitanos en Lora del Río. Valiente Indiana Jones de leche…

Dicen que recordar es volver a vivir. Yo me permito dudarlo y no creo que sea revivir. Al menos, de idéntica forma. Si lo vivido fuese un río (a su manera lo es), deberíamos tomar consejo del viejo Heráclito, que nos enseñó que en los mismos cauces entramos y no entramos, siendo los mismos y diferentes a la vez. No se vuelven a vivir los recuerdos de la misma manera, por mucho que nos empeñemos. Cada vez que uno rememora cualquier tipo de pasado (un color, un lugar, una persona, unas palabras, etc.) el recuerdo mismo puede ser distinto al de la última vez que volvimos a él porque somos a cada momento distintos. Ni siquiera sabemos por qué motivo unos recuerdos o detalles de ellos se graban a fuego en la memoria y otros se hacen volubles e inasibles. Me refiero, naturalmente, a esos recuerdos de andar por casa que cada quisque tiene, y no a los provocados por situaciones extremas tanto buenas como malas (el día que te tocó la lotería o aquel momento en que estuviste a punto de espicharla en una vulgar carretera comarcal). De lo anterior se deduce que los detalles que aquí escriba bien podrían haber sucedido de otra manera y en otro orden, incluso puede que falte alguna maqueta. Intentaré ser fiel a la memoria infiel, a ver lo que da de sí.

 viejasmaquetas1Curiosamente, la imagen de mi primera maqueta ha sido la última que he logrado encontrar en internet. Y ello se debe a que equivoqué la marca y la escala durante mucho tiempo (volvemos a lo de los recuerdos de antes). No era de Fujimi a escala 1/72, sino de Bandai a 1/48. Recordaba en parte la caja con fondo blanco, pero no las instrucciones. La recuerdo como una maqueta la mar de buena, fina y con detalle para la época. Incluía 3 figuras de soldados y calcas del Afrika Korps. No era barata, pero estaba bien presentada en bolsas separadas y en las instrucciones se veía un diorama tipo Verlinden con palmeras al fondo. Recuerdo que también incluían instrucciones para realizar el suelo del diorama. Mi poco inglés del colegio apenas me permitía entender algunas cosas. No estuvo nada mal para empezar.

viejasmaquetas2Luego vinieron las de Monogram a escala 1/32, para mí una pasada de grandes. Resultaban chulas de montar aunque carecen de finura para el refinado gusto de hoy. Me costaban muchos meses de ahorro (peseta a peseta, duro a duro) o dar el coñazo en casa para que mi padre diese su brazo a torcer y se retratase. Tiempo después de montadas me dio por pintar las figuras y alguna impedimenta, como los cascos y sacos que llevaban, con vulgar pintura esmalte. No fue hasta mucho después que descubrí que había pinturas como Humbrol y que podía usar los pinceles del colegio.

viejasmaquetas3El Sturmgeschuetz (sic) IV resultaba chulo con esas protecciones a los lados. La maqueta venía sin embolsar e incluía un folleto de la casa con otras maquetas de la colección. Curiosamente, las dos figuras fueron replicadas por ESCI a escala menor en su Panzer IV a 1/72. Por toda la cara.

viejasmaquetas4Este Grant de las Ratas del Desierto quedaba muy molón con su comandante asomando por la escotilla de la torre. No hubo manera de que el cañón más grueso quedase en posición horizontal, siempre quedaba hacia abajo como rindiéndose.

viejasmaquetas5Estas cuatro aparecían en el mentado catálogo y quedaron para siempre lejos de mi alcance físico y económico. Cómo me gustaban los bichos raros… De estos cuatro hubiese dado buena cuenta si se hubiese presentado la ocasión.

 viejasmaquetas6Mi primer avión. El veterano S.M.79 de Airfix. Me gustó tanto el tamaño de esta escala, que tenía la ventaja de poder almacenar más maquetas similares, que aún sigo dándole al manubrio. Resultaba bonito el trimotor con su ametrallador que semejaba un buzo rezando con las manos juntas, pero la maqueta tenía unos encajes terribles, aunque yo tampoco era un manitas precisamente, sino más bien todo lo contrario, un manazas. Creo recordar que en esta me pasé por vez primera al Supergén, aunque seguí usando el Imedio (que llamaba Imierdo, por los hilos y pompas que dejaba y lo fácil que se despegaba todo) en otras maquetas. El Supergén, fabricado a base de caucho, sí que resultó bastante más Imierdo que el original, aunque la unión quedaba relativamente más firme. Así lo recuerdo al menos. Aunque no la pinté, como no pintaba ninguna, no le sentaba mal aquel azul celeste del plástico.

viejasmaquetas7Mi padre viajaba mucho y trabajaba largas horas. En ocasiones lo único que notaba de su presencia en casa era el ruido del agua en el lavabo antes de amanecer y la llegada de madrugada de su Renault 12 con el típico raaac del freno de mano, que él echaba de manera singular. Para entonces yo estaba en cama medio dormido ya. Una noche apareció con este Hurricane de Monogram que no sé de dónde sacó. Resulta que es el único avión a esta escala que he hecho. Me gusta recordarlo por quien me lo dio y porque el Hurri se portó muy bien en el montaje. El plástico era grueso, pero bien moldeado. Me encantaron las ruedas y esas ametralladoras tan bien hechas asomando por las alas. No recordaba las escarapelas horriblemente descentradas, pero ¿qué era eso comparado con el rótulo del morro que rezaba The Last of the Many? Me lo tradujo mi primo Ico, que sabía más inglés y era bastante más golfo y tarambana que yo, dónde va. Él no lo ha sabido nunca, pero en parte me presentó musicalmente a los Rolling y desde entonces me dije que también tenía que escucharlos algún día cuando tuviese su edad y llevase el flequillo y las gafas de Lennon como él.♦

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Imaginaria: Intermedio literario

Hoy no voy a escribir de maquetas, marcas, moldes ni sobre nada referente al modelismo. Hoy, día de tanta hipocresía envuelta en almíbar y coronación del comer, beber y gastar sin sentido, toca algo diferente y descansador para el lector que quiera huir de la barahúnda de mensajes, llamadas y correos con deseos insinceros de felicidad y albricias. En definitiva, de huir de lo de siempre.

Es más, no voy a escribir, sino a transcribir un fino e irónico artículo de Julio Camba publicado allá por los años 20 del pasado siglo. Camba fue paisano de Valle-Inclán por nacimiento, aunque no por edad. Su figura quedó olvidada a conciencia en España con la llegada de la democracia a finales de los años 70, por ciertas simpatías con el régimen anterior. Si bien fueron verdad dichos guiños, no lo es menos que, como Azorín, fue un conspicuo anarquista en su juventud, periodo de su vida en el que le dio tiempo a ser expulsado de Argentina por propalar estas ideas, fundar un periódico obrero y llegar a ser interrogado por la policía debido a su vinculación con el también anarquista Mateo Morral, el del famoso atentado contra Alfonso XIII el día de la boda real en mayo de 1906. Como buen izquierdista español (y cabría decir mundial) pasado al buen vivir, Camba, que de tonto tenía lo justo,  vivió más de una década hasta su muerte en la habitación 383 del Hotel Palace de Madrid.

SOBRE LA JUSTICIA

Yo también he estado enamorado de la Justicia. La conocí en el taller de un escultor amigo, hace ya bastantes años, cuando el mundo era todavía joven para mí. Con una venda sobre los ojos por todo indumento, ¿quién al verla no se hubiera prendado de sus encantos? Por cierto que el simbólico atavío de que se revestía la muchacha, favoreciendo el espíritu emprendedor y desarrollando la iniciativa de sus admiradores, solía dar origen a graves incidentes, y más de una vez la balanza de la Justicia se abatió de un modo violento sobre nuestras cabezas. ¡Para que usted sonría, querido lector, cuando oiga hablar de la austeridad de la Justicia en España! Yo le aseguro a usted que, en mis tiempos, la Justicia era incorruptible, y eso que apenas si ganaba un duro por tres o cuatro horas de pose. Su padre, un personaje calderoniano que no necesitaba, como los personajes de Pirandello, echarse a andar por esos escenarios en busca de autor, había convertido en profesional la categoría paternal, y todas las tardes se presentaba en el taller para recoger a la chica y llevársela consigo, después de haberle quitado la venda y el dinero. La Justicia era pobre, pero honrada. Su balanza, procedente de una tienda vecina, tenía el fiel bastante destartalado; pero nuestra pequeña deidad no admitía bromas que pudieran poner su honor en entredicho.

Sí. Yo también he estado enamorado de la Justicia. Luego, la excelente chica engordó y, ya un poco ajamonada, me la encontré años después en otro taller, con la cabeza cubierta de espigas, en representación alegórica de las faenas del campo.

-¿Cómo te gusto más?- me preguntó– ¿De Agricultura o de Justicia?

-Hija mía- le dije-: cuando se tiene alguna aspiración política no se pueden hacer ciertos distingos. Yo soy un enamorado de la Justicia; pero siempre he sentido un gran interés por la Agricultura, base de nuestra vida económica.

– ¡Pues si me hubieras visto de Navegación, con una rueda en las manos!…

-¿De Navegación?- exclamé-. Nosotros somos un pueblo eminentemente marítimo, y todo lo que contribuya al fomento de la navegación me inspirará siempre la mayor simpatía. Celebro mucho tus aficiones a la Navegación.

-¡Qué quieres! Hay que estar a lo que salga –dijo la chica-. La semana que viene voy a hacer de Ciencia con cartabón y un compás. ¿Qué te parece?

-Me parece excelente, porque la ciencia es el progreso, y el progreso es la vida, y donde no hay vida no hay progreso, y donde no hay progreso no hay ciencia. Yo amo la Ciencia, y el Arte, y la Agricultura, y la Justicia, y la Religión, y el Comercio, y la Caridad, y la Navegación, y la Patria, y el Cinematógrafo. Ven, hija mía; ven y déjame que abrace en ti a todas estas grandes manifestaciones de la actividad nacional.

Y al caer entre mis brazos, la chica, entusiasmada, murmuró:

-¡Qué bien hablas!♦

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Imaginaria: Minutos musicales con sabor cañí

La semana pasada escuchábamos algunas marchas japonesas actuales. Nuestra Ganando Barlovento de la Armada, del compositor Ramón Sáez de Adana, no tiene nada que envidiar a las más conocidas del mundo. Es una magnífica marcha naval de la que me gusta hasta el nombre. No suelo ser de marchas militares españolas, que me suenan, salvo alguna excepción, a zarzuela o a corrida de toros. Ya que uno ha tenido que desfilar alguna que otra vez, una pena no haberlo hecho con esta música de fondo.♦

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Revisión 150

index-revsuboyashioUna maqueta a escala menor, pero única en su clase, para la revisión 150ª  (se lee centésima quincuagésima, cuidado).♦

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Imaginaria: Minutos musicales con sabor oriental

La música es también para imaginar, así que aquí va una sección sonora para oidos sin cerumen. La banda interpreta en sucesión la marcha de las Fuerzas de Tierra del Ejército de Autodefensa japonés, la de la Marina (la famosa Gunkan Kōshinkyoku, o Marcha de los Acorazados) y la de la Aviación. Muy japonesas las dos primeras y algo más estilo europeo la tercera, me gusta menos. Suena bien del copón.♦

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Imaginaria: Bosquejo de un diccionario modelístico panhispánico (10)

Italaerei: (Sust.) Antiguo nombre de la marca Italeri que venía a unir las voces Italia y aéreo, hecho que demuestra la vocación original de la casa por los aviones. El palabro, sobre ser difícil de pronunciar, resulta a estas alturas polvoriento cual maqueta en desván.

Mejora: (Sust.) Una palabra-cajón que puede incluir multitud de cachivaches (fotograbados, piezas de resina, metal, plástico o madera, calcas, etc.) que se pueden añadir a una maqueta porque esta no los trae, o no los trae como al modelista le gusta, ea. En algunas maquetas, las mejoras resultan tales, pero en otras no mejoran nada, por lo que pierden su sentido. Siguiendo el principio clásico que reza: aunque la mona…etc., una chusta [*ver] con mejoras no deja de ser tal. La diferencia real y verídica entre unas maquetas y otras está en las manos, visión y técnica del modelista y no tanto en el número de mejoras que se le añadan. Si tienes manos de garduña, por mucho que le pongas a tu maqueta… Qué le vamos a hacer, es lo que hay. Antes, la mayor parte de mejoras habían de adquirirse por separado, ahora las maquetas ya incluyen una multitud de ellas. Esto no es más que hacer el sacamantecas crematístico jugando con la ilusión del pobre iluso.

Aftermarket: (Sust.) Palabro del inglés after (“después”) y market (“mercado”), o sea accesorio comprado para algo que ya se ha comprado antes. El caso es comprar y no acabar. Lo mismo que “mejora”, pero en gilipollés, jerga trasunta de inglés tras salir del pasapuré de la ignorancia.

Resina: (Sust.) Propiamente en modelismo, resina de poliuretano. Sustancia volátil en polvo altamente tóxica de la que se fabrican figuras, maquetas o piezas de estas como mejoras. La idea de emplear esta porquería se debe a la mayor finura de detalle en su acabado. El escribiente de servicio de este diccionario virtual no entiende lo fantástico-melódicos que nos hemos puesto por respirar humo de tabaco y tragamos con total inconsciencia las partículas venenosas de esta sustancia cada vez que la lijamos o cortamos. Será que fumando no se ganan preseas en concursos y con las mejoras sí. Ya…

Lijar: (Ver.) Mejorar el aspecto, definición o superficie de una  figura, maqueta o piezas de ellas mediante mecanizado abrasivo. La acción de lijar resulta pesada y aburrida para quien no ha comprendido las grandes propiedades de la misma sobre la condición psíquica y física del modelista. Por el lado psíquico mejora la capacidad de resiliencia o resistencia a las adversidades. En su aspecto físico, ayuda al desarrollo hercúleo de manos y brazos. Algunas maquetas, como las de AML, las antiguas de MPM o las de MACH 2,  son más propensas que, por ejemplo, las de Tamiya o Hasegawa, a ofrecer grandes oportunidades para el desarrollo personal del modelista.

Lijado: (Sust.) Acción y efecto de lijar. El lijado debería ser ejercicio obligatorio en escuelas (ya que mejora la autodisciplina), hospitales (por sus beneficios sobre la coordinación motora) y en cárceles (ocupa un tiempo y atención que podría emplearse en joder al prójimo). En tanto esto se lleva a efecto, los modelistas de toda laya y condición lo practican con suerte varia. Un buen lijado modelístico en una maqueta truño [*ver] que se precie debería comenzar por la reja de arado y continuar con limas progresivamentemás finas, para terminar con lijas de grano cada vez más pequeño. Las Tamiyas/Hasegawas no requieren de tanto valor y sólo suelen necesitar una caricia de gato siamés para lucir. El lijado se puede hacer con herramientas eléctricas (pero pierde erotismo táctil) y dar en redondo, en sentido izquierda-derecha o viceversa, método este último conocido entre los albañiles diestros en la llana como un pa’llá-pa’cá.

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