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Las viejas maquetas (y III)

viejasmaquetas16No olvidaba las maquetas de carros en aquella España de filfa, que tenía por seña de identidad el Un, Dos, Tres, el programa de Íñigo, con su bigote de cagarruta, y la Carrá, descarada y cantando con esa boca de garage que Jehová le dio, mientras en el resto del mundo se veía por el Este a una panda de viejos achacosos y trasnochados asomados a los restos de Lenin para ver desfilar los cohetes con los que nos pulverizarían en cuestión de minutos, y por el Oeste a un pelanas multimillonario de sonrisa de cacahuete, al que al menos los norteamericanos cambiaban cada cierto tiempo para poner a otro que tal. Al último presidente le cambiaron el color, y el resultado ha sido el mismo, se conoce que la solución no va a estar en el tono de la piel. Quizás tenga que ver con el grosor, así que acaban de elegir a uno más gordo, a ver si… En aquel mundo ido, Matchbox lanzó una colección de carros a 1/76 que incluían una base con la que montar una escena. Este Puma llevaba un trozo de calle con su acerado y farola, y tres figuras. Recuerdo el molde de gran calidad para la época y escala. Se montaba muy bien. La única pega era que, una vez terminada la torre, era imposible introducir el comandante sin cirugía. Me dio pena y lo puse en plena calle dirigiendo el fuego de su vehículo a pecho descubierto.

viejasmaquetas17Quizá fuese esta la primera maqueta que pinté con Humbrol,  a pincel claro. Desconocía qué cosa era un aerógrafo ni nada parecido. Este Stuart quedaba muy cuco medio hundido en el camino arenoso del desierto con su infante por delante en posición de avance y su carrista que sí se podía meter en la torreta. Como no tenía mucho dinero para pinturas, me hube de aviar con un color desierto, ya que los otros tres botes que pude adquirir fueron para pintar aviones alemanes. Los tales botes debieron proceder de la fenecida  Hobby Sur en su primera época.

viejasmaquetas27Este H.M.S. Campbeltown me suscita muchas dudas. No consigo adivinar si lo llegué a comprar, montar y olvidar todo del tirón, o si realmente no llegué a comprarlo y estaba siempre allí, en aquel estante de El Corte Inglés de la Plaza del Duque, mirando con cara de perrillo faldero. Lo cierto es que era una chusta tan mala, que hasta a Airfix le ha dado regomello volverlo a fabricar desde entonces. No hay que dejarse engañar por sus cuatro airosas chimeneas, es una bacalá como una catedral.

viejasmaquetas18En algunos de aquellos veranos, entre destructor y submarino, debí lograr los fondos necesarios para hacerme con estos dos acorazados para mi flota japonesa. No fueron ni simultáneos ni consecutivos y tampoco recuerdo quién me “financió” el Hyuga, pero el Haruna sí que lo compré yo con los ahorros de cumpleaños y Navidades. Este fue el primero que hice, quedando como unos zorros, el hidro biplano con las alas desparejas semejando una libélula matada a cañazos. El Hyuga pre configuración híbrida salió mejor, sin ser ninguna maravilla.

viejasmaquetas19Mi intuición me engañó al pensar que el Colbert que ví en Alfonso quedaría más chulo que los enanos japoneses que había hecho hasta la fecha. Además era más grande (1/400) y comparativamente resultaba más barato. Gran error. Era una chusta con rebabas, simplona y no había manera de que los cañones quedasen airosos apuntando al cielo. El Jorge V lo compré ya en Sevilla en otra ocasión posterior. No recuerdo a ciencia cierta si fue el de Heller con caja distinta a la que he encontrado, pues esta azul debe ser de los años 80, o el de Airfix. A lo mejor fue este último porque no tenía nada que ver con el Colbert. Era mejor maqueta y quedó muy aparente. Por aquel entonces discutía con mi amigo Emilio si un acorazado era mejor que un portaaviones. Yo no tenía duda que los cañones de mi Jorge V destrozarían cualquier portaaviones que asomase la nariz por el horizonte. Qué iluso.

viejasmaquetas20El barco más grande que hice por entonces fue esta PT-109 de Revell 1/72, que no recuerdo exactamente como en esta caja. Debía tener otra. Una maqueta que hoy no pasa de normalita rasante, e incluso trasnochada, y  que entonces quedaba la mar de bien (valga el juego de palabras). Aunque había visto la película que hicieron sobre esta lancha con el futuro presidente Kennedy a los mandos, no la compré por el buscafaldas del personaje, sino porque me gustó eso de que hubiese estado en el Pacífico en liza contra mis queridos destructores japoneses. La maqueta acabó mal sus días: mi hermana le rompió los cañones de las ametralladoras en represalia por haberle dacapitado su Nancy. La muñeca tuvo arreglo y la maqueta menos. Quizá fuese la última que no pinté, o casi.

viejasmaquetas26El bicharraco de Tamiya no sé cómo vino de la tienda de Alfonso un verano. Me extraña que lo comprase yo porque las Tamiyas valían sus buenos pelucones (más bien habría que escribir calvorotas, porque en las monedas figuraba Franco, que no destacaba por su melena leonina). Tenía las cadenas de buena goma y llevaba motor. Qué bien rodaba por las losas del suelo, e incluso subía por encima de lápices, gomas y tijeras. No recuerdo que tuviese figuras, pero quizás las tenía y creo que una de las opciones de pintura era para un carro en la Checoeslovaquia de 1968 y otra era un carro polaco, con el águila en la torre. Me hacía gracia la tripulación de la caja, que parecían enfurruñados, peleados porque les gustaba la misma novia. Cosas de la mili. Mi primo Francisco sí que se marcó un Tamiyazo con el M-60 americano que han reeditado hace poco. Le salió muy bien, y eso que no se molestó en pintarlo.

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Tres de Matchbox que terminé pintando a pincel con Humbrol. Usé con ellas los pocos botes de que disponía. Quizás la primera fue el Heinkel 111, que me recordaba un boli de aquellos gordos con varios colores que usaba en el colegio, por lo que creía que el auténtico mote de lápiz volador se lo habían puesto a este y no al Dornier 17. Era un lápiz, no un boli, so memo. Luego creo que vino el Heinkel 115, tan feorro y chulo a la vez. Y el último fue el Dornier G-1 que era sencillamente precioso. Siempre me gustaron los hidros. Con estos aprendí lo poco que pude saber de pintar a pincel y colocar (medio bien) las calcas.

viejasmaquetas22Y con este de Revell, sencillote donde los hubiera, aprendí a transformar aviones de manera rudimentaria. Lo compré porque quise hacer uno de la Guerra Civil, ya que por entonces leía unos libros de una enciclopedia sobre el tema que me prestaba un amigo. En ellos venían una láminas muy bonitas con aviones de los dos bandos, y el que quedaba más a mano fue este I-16. Le pinté la cola con los colores republicanos, aunque no sé de dónde vino el Popeye del fuselaje. A lo mejor estaba en las calcas de la maqueta. Jamás he vuelto a estar tan interesado por los aviones de aquella guerra ni en general por los españoles. No sé a ciencia cierta el motivo.

viejasmaquetas25Enterado por los mismos libros mencionados que también estuvo por estos andurriales el Potez 540, intenté hacerme con uno. Finalmente me conformé con el horroroso Amiot de Heller. Era lo mismo, pero no era igual. No tuvo el dudoso honor de ser pintado. Tampoco lo tuvo el Breguet que le siguió y que, obviamente, no tuvo nada que ver con la Guerra Civil ni gaitas.

viejasmaquetas23Si el I-16 debió de ser último o de los últimos aviones que hice entonces, con el PAK 40 de Tamiya hice mi primera escena. Lo pinté con sus figuras y lo puse sobre un resto de madera procedente de un mueble de cocina,  con una casa medio derrumbada y quemada realizada con cartón endurecido a la cola y algunas maderitas para simular las vigas caídas. Quedó chulo asomando por el enorme boquete que le había dejado a la casa. El suelo lo simulé con serrín de la carpintería del Pájaro Carpintero. No es broma, era su mote. Qué chulas eran las maquetas de Tamiya. Ya hubiese querido montar aquel Tiger, o mejor, un Kubelwagen o un T-34/85.

Mis recuerdos se borran después de esta maqueta. Ya digo que a lo mejor la última de entonces fue otra, pero a estas alturas qué más da. Aquello pasó y también esto pasará. Lo que vino luego fueron los últimos años de colegio y los primeros de instituto, la desaparición de la democracia orgánica y el advenimiento de la democracia sin órganos, de catetos europeos pasamos a catetos internacionales, de los profesores autoritarios con gafas de culovaso y bigotitos años 40 que daban hostias sin más justificación y porque sí,  a los progres coleguitas de sus alumnos que entraban en clase con El País debajo del brazo y gafapastas en las napias (las profes, además, olían a pachulí, qué chuli y blandiblú). De fumar cigarrillos escondidos en los servicios a fumar porros en los parques. De Su Excelencia el Generalísimo a Ciudadano Juan Carlos. De Santo Domingo Savio (Antes morir que pecar) a Under Pressure de Bowie y Queen (Insanity laughs, under pressure we’re cracking). Del misal a los condones. De las camisas azules a las coletas rojas. La vida sí que es un porro. Un porro tremendo. A lo peor es el motivo por el que no hay vida en el Universo, que sepamos. Alguien o algo la puso a rodar sobre esta ínfima mota de polvo que navega por el espacio y nos dejó tirados cual colilla, a solas con nuestras pequeñeces y contradicciones.

Se me ha ido la mano al final de esta serie, será que es el último día de los trescientos y pico de rigor. Albricias, este año sí que acabo algo, aunque sean maquetas ya terminadas.♦

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Las viejas maquetas (II)

viejasmaquetas8Los llamados blisters de Airfix fueron un gran invento. Estas maquetas resultaban muy baratas y totalmente transparentes (ofrecían lo que estaba a la vista). Otra ventaja, pero esto no lo descubrimos hasta los 80 cuando ya no existían en este formato, fue que eran ecológicas porque ahorraban el cartón de la caja. Yo me hice estos tres. Quizá el primero fuese el Yak, cuyos colores y numeral me gustaban. Del Hannover me gustó especialmente ese ametrallador algo burdo apuntando su arma y las pequeñas bombas que llevaba en un soporte para arrojarlas sobre las trincheras (una gracia recibir tales peladillas). El Bulldog, chinche cabezón como pocos, quizá fuese el último de los tres. Una pena que Airfix no renueve ese molde, bien podría. Acaso fue un regalo de unas Navidades en Córdoba. Al lado del portal de mi tío Antonio, en una calle de nombre olvidado, había una tienda estupenda de aeromodelos, Scalextric y maquetas de la cual procedieron algunas de las que tuve por entonces.

viejasmaquetas9Tal era este Cobra de Matchbox que me trajo mi tío Antonio. Qué chulo quedó, casi ni se notaba ya el pegamento. Quién lo diría, me estaba volviendo apañado y todo. Mi madre miraba el bicho este con incredulidad y decía: Con las manos que tienes sin uñas… No sé cómo puedes hacer esto. Y era verdad.

viejasmaquetas10Este Heinkel de Revell no pasa de ser un truño hoy, pero entonces era una maqueta buena y quedaba muy bien a ojos infantiles con sus antenas y esas artillería tan bien escamoreada en el fuselaje. Lo único que no me gustaba era lo airosamente que se chuleaba de los Lancaster por ser yo muy anglófilo por entonces.

viejasmaquetas11Esta, sin embargo, resultó una chusta entonces como ahora. La escala era 1/135 y el plástico de color plateado. Tenía muy pocas piezas, los paneles muy en relieve, como se aprecia en la caja, y no se montaba tan fácilmente. Me resultó una completa decepción desde el momento de abrirla. Una bacalá.

viejasmaquetas12 Nada que ver con las de Matchbox. Este P-12 era de lo mejorcito que había tenido hasta entonces en aviones. Era una maqueta robusta pero no basta y a dos colores, con el fuselaje marrón oscuro y las alas amarillas quedaba la mar de bien. Me gustaba la insignia de la escuadrilla con el burro pegando coces, qué raros eran los americanos. Quedó sin pegamento visible y lucía estupenda en la pequeña vitrina de madera y cristal que, con la ayuda de mi padre, me hice para ponerlas en mi habitación.

viejasmaquetas13De repente, un verano que pasaba con mi abuela en Almería, ví en la tienda de Alfonso este barco que fue el primero que hice. La “aportación” de las 200 pesetas necesarias la hizo mi abuela Lola. Aunque quedó perdido de Imedio, aún lo conservo. Qué bonito crucero antiaéreo. Ya me gustaría volver a hacerlo más grande, pero sale por un pico. Quizá algún día lo vuelva a intentar a la misma escala.

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viejasmaquetas15En los siguientes veranos en Almería fui reuniendo una pequeña flota japonesa, compuesta por destructores y submarinos, que eran los que costaban menos (100 pesetas) en el escaparate de Alfonso. Supongo que Alfonso podría haber sido un buen inspector de pesos y medidas. Tenía marcados los precios de estos barcos, que sólo encontraba en su tienda, de la siguiente manera: submarinos y destructores a 100 ptas., cruceros ligeros a 200, los pesados a 250, los acorazados a 300 ptas. y los portaaviones a 400. Yo, que siempre he apuntado alto para quedar bajo, quería un portaaviones, pero se iba hasta las 400 púas y de eso, ni hablar. Me gustaba mirar el mar desde el piso de mi tío en Aguadulce e imaginar que en cualquier momento iba a aparecer uno de estos bichos de la Nihon Kaigun o que algún mercante de los que se avizoraban en la distancia saltaba en pedazos alcanzado por un kaiten del  I-370. No había visto películas ni …♦

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Las viejas maquetas (I)

En la sociedad de la trivialidad en la que vivimos ahora, cualquier mediopelo cagatintas se hace héroe por un día en el globo de las redes suciales con un meme, un comentario ridículo o lleno de bilis, una cuchufleta o directamente con una gilipollez salida de su parco magín, que además no resulta ni original. Que cada cual se equivoque solo. A la vista del lector está que no me gusta ni mucho ni poco dar ciertos detalles de mi vida que, aparte de carecer del menor interés, no le incumben sino al menda lerenda que esto escribe. Por ese motivo, entre otros, nunca he escrito, por ejemplo, sobre mis viejas maquetas. Hoy he decidido que voy a dedicar unas entradas al tema como mera curiosidad, sin sentimentalismos baratos. La nostalgia y la añoranza me parecen sensaciones (más que sentimientos) perfectamente inútiles y prescindibles, que sólo causan desazón y dolor desde el fondo del pozo del pasado, y desde luego no remediarán (ni jamás lo han hecho) nada en el presente. No sé si cualquier tiempo pasado fue mejor ni, la verdad, me importa mucho para vivir. Creo que en la vida hay que jugar con las cartas que a uno le van saliendo. Las de partidas anteriores no vienen a cuento y sirven, tampoco siempre, para lamernos las cornadas que vamos recibiendo y aprender a capearlas en el próximo lance, si es que se puede.

Aquellas maquetas, con honrosas excepciones, no tenían nada de mágico, ni fantástico, ni fueron a concursos (bendito sea, desconocía que los había), ni salieron jamás de casa, ni supusieron un cambio tal en mi vida, que a partir de entonces fui otra persona, como afirma algún extasiado salido de madre. Tan poco fueron, que al cabo de unos años,  cuando comenzó a salirme bozo en la cara, pensé que las mujeres eran mejor invento que las maquetas (si bien más difíciles de trajinar)  y abandoné los plásticos. Unas se perdieron en el transcurrir de los años, vaya usted a saber qué fue de ellas, y otras aún las conservo por mor de tener algo curioso del pasado. Andan en la misma categoría que los trozos de terra sigilata, fragmentos de vidrio y cerámica romana o las pesas de telar que guardo en algún lugar de cuando me dio por hacer de arqueólogo aficionado y pasar de los libros a la acción. A punto estuvo de costarme cara la afición con unos gitanos en Lora del Río. Valiente Indiana Jones de leche…

Dicen que recordar es volver a vivir. Yo me permito dudarlo y no creo que sea revivir. Al menos, de idéntica forma. Si lo vivido fuese un río (a su manera lo es), deberíamos tomar consejo del viejo Heráclito, que nos enseñó que en los mismos cauces entramos y no entramos, siendo los mismos y diferentes a la vez. No se vuelven a vivir los recuerdos de la misma manera, por mucho que nos empeñemos. Cada vez que uno rememora cualquier tipo de pasado (un color, un lugar, una persona, unas palabras, etc.) el recuerdo mismo puede ser distinto al de la última vez que volvimos a él porque somos a cada momento distintos. Ni siquiera sabemos por qué motivo unos recuerdos o detalles de ellos se graban a fuego en la memoria y otros se hacen volubles e inasibles. Me refiero, naturalmente, a esos recuerdos de andar por casa que cada quisque tiene, y no a los provocados por situaciones extremas tanto buenas como malas (el día que te tocó la lotería o aquel momento en que estuviste a punto de espicharla en una vulgar carretera comarcal). De lo anterior se deduce que los detalles que aquí escriba bien podrían haber sucedido de otra manera y en otro orden, incluso puede que falte alguna maqueta. Intentaré ser fiel a la memoria infiel, a ver lo que da de sí.

 viejasmaquetas1Curiosamente, la imagen de mi primera maqueta ha sido la última que he logrado encontrar en internet. Y ello se debe a que equivoqué la marca y la escala durante mucho tiempo (volvemos a lo de los recuerdos de antes). No era de Fujimi a escala 1/72, sino de Bandai a 1/48. Recordaba en parte la caja con fondo blanco, pero no las instrucciones. La recuerdo como una maqueta la mar de buena, fina y con detalle para la época. Incluía 3 figuras de soldados y calcas del Afrika Korps. No era barata, pero estaba bien presentada en bolsas separadas y en las instrucciones se veía un diorama tipo Verlinden con palmeras al fondo. Recuerdo que también incluían instrucciones para realizar el suelo del diorama. Mi poco inglés del colegio apenas me permitía entender algunas cosas. No estuvo nada mal para empezar.

viejasmaquetas2Luego vinieron las de Monogram a escala 1/32, para mí una pasada de grandes. Resultaban chulas de montar aunque carecen de finura para el refinado gusto de hoy. Me costaban muchos meses de ahorro (peseta a peseta, duro a duro) o dar el coñazo en casa para que mi padre diese su brazo a torcer y se retratase. Tiempo después de montadas me dio por pintar las figuras y alguna impedimenta, como los cascos y sacos que llevaban, con vulgar pintura esmalte. No fue hasta mucho después que descubrí que había pinturas como Humbrol y que podía usar los pinceles del colegio.

viejasmaquetas3El Sturmgeschuetz (sic) IV resultaba chulo con esas protecciones a los lados. La maqueta venía sin embolsar e incluía un folleto de la casa con otras maquetas de la colección. Curiosamente, las dos figuras fueron replicadas por ESCI a escala menor en su Panzer IV a 1/72. Por toda la cara.

viejasmaquetas4Este Grant de las Ratas del Desierto quedaba muy molón con su comandante asomando por la escotilla de la torre. No hubo manera de que el cañón más grueso quedase en posición horizontal, siempre quedaba hacia abajo como rindiéndose.

viejasmaquetas5Estas cuatro aparecían en el mentado catálogo y quedaron para siempre lejos de mi alcance físico y económico. Cómo me gustaban los bichos raros… De estos cuatro hubiese dado buena cuenta si se hubiese presentado la ocasión.

 viejasmaquetas6Mi primer avión. El veterano S.M.79 de Airfix. Me gustó tanto el tamaño de esta escala, que tenía la ventaja de poder almacenar más maquetas similares, que aún sigo dándole al manubrio. Resultaba bonito el trimotor con su ametrallador que semejaba un buzo rezando con las manos juntas, pero la maqueta tenía unos encajes terribles, aunque yo tampoco era un manitas precisamente, sino más bien todo lo contrario, un manazas. Creo recordar que en esta me pasé por vez primera al Supergén, aunque seguí usando el Imedio (que llamaba Imierdo, por los hilos y pompas que dejaba y lo fácil que se despegaba todo) en otras maquetas. El Supergén, fabricado a base de caucho, sí que resultó bastante más Imierdo que el original, aunque la unión quedaba relativamente más firme. Así lo recuerdo al menos. Aunque no la pinté, como no pintaba ninguna, no le sentaba mal aquel azul celeste del plástico.

viejasmaquetas7Mi padre viajaba mucho y trabajaba largas horas. En ocasiones lo único que notaba de su presencia en casa era el ruido del agua en el lavabo antes de amanecer y la llegada de madrugada de su Renault 12 con el típico raaac del freno de mano, que él echaba de manera singular. Para entonces yo estaba en cama medio dormido ya. Una noche apareció con este Hurricane de Monogram que no sé de dónde sacó. Resulta que es el único avión a esta escala que he hecho. Me gusta recordarlo por quien me lo dio y porque el Hurri se portó muy bien en el montaje. El plástico era grueso, pero bien moldeado. Me encantaron las ruedas y esas ametralladoras tan bien hechas asomando por las alas. No recordaba las escarapelas horriblemente descentradas, pero ¿qué era eso comparado con el rótulo del morro que rezaba The Last of the Many? Me lo tradujo mi primo Ico, que sabía más inglés y era bastante más golfo y tarambana que yo, dónde va. Él no lo ha sabido nunca, pero en parte me presentó musicalmente a los Rolling y desde entonces me dije que también tenía que escucharlos algún día cuando tuviese su edad y llevase el flequillo y las gafas de Lennon como él.♦

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Holding the line

O manteniendo el tipo, en cristiano. Estas dos están siendo fusiladas por días y a cámara lenta. Ya no hago más prisioneros en la mesa del currillo-afición, y estas serán las últimas fotos de maquetas a medio hacer que publique aquí. Un libro no es tal hasta que no está impreso y en manos del lector. La misma relación hay entre maqueta y modelo. Proyectos, muchos, pero como decía Valle-Inclán: Ideas las tenemos todos, lo difícil es pintar un gitano con un burro. Pues eso.♦

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P.D.: Quién me ha visto y quién me ve, haciendo un 109… Bueno, una parte, tampoco todo. Será la carga del Beddie.

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Citroën Fourgon Type H (4) (Cajas, cajitas y cajones)

En capítulos anteriores:

»Citroën Fourgon Type H (1)

»Citroën Fourgon Type H (2)

»Citroën Fourgon Type H (3)

 Como con un par de barriles no me aviaba, me dio por hacer una carga algo más contundente a la cajoneta (qué cajoneta que se precie no la lleva).

fourgon-typeh-15No contento con usar esta máquina que corta hasta el aliento, pero sin la cual no haría dos trozos de plástico iguales ni de coña, …

fourgon-typeh-16me da también por pintar el resultado. Las vetas, con las cajas en la mano, andan en estadio intermedio entre el puro disparate y el pego medio convincente. Lo más gracioso de todo es que ahora hay que llenarlas. Qué manera de complicarse la existencia. Al igual que aquel personaje de La España Negra del pintor Solana, a veces pienso en macarrónico latín: cojoniam tuam miserere nobiscum tecum.♦ fourgon-typeh-17

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Citroën Fourgon Tipo H (3) (“Statu Quo”)

En capítulos anteriores:

»Citroën Fourgon Type H (1)

»Citroën Fourgon Type H (2)

Estado de la cajoneta. Se va  aproximando ese momento especial en el que uno empieza a quedarse sin piezas que poner. En el interior quedaba pegar los asientos, que pinté en rojo para dar algo de vidilla al interior, los pedales y el volante.

fourgon-typeh-9Luego hay que pegar el frontal de la carrocería, una pieza que sorprendentemente va como un guante.

fourgon-typeh-10De seguido, ensucié un poco los bajos, que quedaron así. Les hace falta un repaso, sin duda. Aproveché para pegar la rueda de repuesto.

fourgon-typeh-11Y luego, una mañana de domingo, se me ocurrió que la cabina estaba bastante sosa. Para una furgoneta franchute, qué menos que ponerle un mapa Michelin en la guantera y un ejemplar de Paris Match tirado en el asiento. Con internet de fuente y con un ordenador como herramienta es fácil hacer el trampantojo.

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fourgon-typeh-13Por cierto, la de la portada de la revista es (era) Raquel Welch en sus años mozos. Qué rica estaba por aquellas calendas…

fourgon-typeh-14Pues nada, eso, Status Quo.♦

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Citroën Fourgon Tipo H (2) (“Ni chicha ni limoná”)

En capítulos anteriores: »Citroën Fourgon Type H (1)

Esta entrada la iba a intitular “Ni chicha ni limoná” solo. También le pega “Ni carne ni pescao” siempre como subtítulo. Tiene su gracia cómo las maquetas llegan a reflejar las dudas del modelista. En este caso se ve que el hacedor no sabía si dejarlo inmaculado o liarse a poner porquería y hacer algo más viejuno. Así va quedando. Salvo los faros, el  panel frontal, asientos, barriles y el interior de las puertas, nada es definitivo.

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fourgon-typeh-5Las puertas traseras se pueden pegar abiertas, pero si no lo haces y las cierras, queda holgura, por ello hube de añadirles unas tiras de plástico. Han quedado marcas por tapar o tapar bien, pero pasé de hacerlo. Me molestaron especialmente las del interior de las puertas, que al ser transparentes, no se ven hasta que las pintas. Ante el inicuo acto de traición cometido, merecían que las mandase a hacer puñetas y eso hice, ahí quedaron. La maqueta no trae calca para el panel de instrumentos. Le hice un apaño siguiendo fotos sin meterme en dibujos. De esto hace semanas. Ya no es sino pretérito muy imperfecto. La verdad que nada importa, pero imagino que alguien por ahí fuera creerá que mis maquetas andan paradas porque ni pongo fotos ni digo ni mu de ellas. En realidad me aplico mucho más de lo que parece y por largas temporadas, otra cosa es la rapidez, los resultados, que las acabe o no,  que publique fotos o diga esta boca es mía. Me gusta trabajar sin la presión de tener que mostrar cosas al personal contínuamente. Al final ocurre que, sin darte cuenta, un puñado de (des)conocidos llegan a controlar tu pulso sin ni siquiera saberlo tú o ellos. Curioso.

fourgon-typeh-6La carga va marchando. Por ahora he terminado un par de toneles, otro apaño pero de modelismo naval (el de madera). Parece que alguien puso este desguace en la calle y hasta dio dinero para que se lo llevaran. Las bombillas de las faros son cosecha propia y van tintadas en amarillo transparente. El color de las llantas no es el gris oscuro que viene en las instrucciones, les di un cambio a más claro y creo que salieron ganando.

Los vehículos civiles tampoco son lo mío, en realidad ninguna especialidad modelística lo es porque todo viene a salirme igual de zorruno, así que no hay dolor ni fronteras. Aleluya, hermanos, descubrí la ataraxia modelística.♦

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