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Imaginaria: Pulp Fiction [y 3]

Acabo esta pequeña serie sobre las novelas populares de trasfondo bélico con el número de septiembre de 1959 de True Action. Otra portada con vuelta a una supuesta historia real sucedida lejos de los campos de batalla de la anterior guerra mundial y con los japoneses como trasfondo igualmente.

pulpfiction-cEntre otras narraciones, se cuenta una intitulada Las 15 doncellas de la casa de espías del Coronel Mito, con el subtítulo (De los archivos del Kempetai, la extraña historia del desesperado plan japonés para salvar su decrépito imperio). Y ahí está el tal Mito auxiliado en la banda por un par de canes que más parecen de la Gestapo (quizá llegaron en submarino desde Alemania). De nuevo panoplia de beldades entaconadas de distinto tipo y misma condición, mientras nuestro audaz piloto norteamericano se entera de todo cual vecindonga cotilla. Tenga usted una casa de espías para que luego se vayan con otro. Ya se sabe que la donna é mobile y todo eso. El pastiche erótico-violento en su salsa.♦

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Imaginaria: Pulp Fiction [2]

Portada de Male de octubre de 1958. El mundo ha cambiado y en ese momento se cuentan historias truculentas con espías del Kremlim como fondo, pero para dar vigor patrio al público, no se echan en saco roto otras historias pasadas de la guerra mundial, como la de aquel yanqui que mantuvo en alto el pabellón pese a la catastrófica caída de Singapur. Él solo vale por un ejército, qué tío.

pulpfiction-bEl último yanqui en Singapur y sus damas descalzas. La escena no puede ser más complicada. El yanqui sale de naja en una balsa de bambú, ingeniosamente dotada de paletas a popa que se mueven mediante la tracción trasera del coche. No sólo escapa con las cinco últimas beldades para él solo, sino que además se lleva el coche y la gasolina para el invento. Se entiende el cabreo de los nipones allá a lo lejos. El peligro, la muerte y la sensualidad, la delgada línea que separa el placer del dolor, siempre corren parejos en muchas de estas portadas. Al héroe se le supone buen gusto, no hay ninguna descalza fea y además hay donde escoger: rubia, pelirroja y morenas. Las occidentales vestidas a su usanza (menos ropa sería ya un descoque) y las orientales a la suya, que con el calor que hace por esos pagos, ¿a qué complicarse?. Las orientales son sumisas y tímidas, pero las occidentales hay están, valientes, activas y de armas tomar, nunca mejor dicho. Curioso también el vehículo enemigo en lontananza, parece enteramente un semioruga M3,  ¿sería capturado?.

Bajo el título de esta emocionante historia se lee: Resistiendo con cinco chicas de fiesta, mantuvo vivas las esperanzas de una victoria Aliada en el Sureste Asiático… ¿No quedamos que eran damas descalzas en lugar de chicas de fiesta? ¿No era que resistía en lugar de huir como es evidente? Da igual, ¿quién quiere lógica cuando se trata de pasar el rato?. Anda que si el yanqui no hubiese sido tan ignaro y hubiese leído este número de Male, le da la vuelta a la balsa y gana la guerra él solo.♦

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Imaginaria: Pulp Fiction [1]

Así llaman en inglés a esas novelitas y noveluchas populares de escaso precio que se vendían por decenas de miles en los Estados Unidos desde finales del siglo XIX hasta los años 50 del pasado. El denominativo Pulp Fiction, o simplemente Pulp, resulta bastante enrevesado, ya que deriva de la pulpa o pasta de papel (barata en este caso) en la que se imprimían estas obras. No eran propiamente cómics o tebeos, ya que no solían tener ilustraciones salvo en las portadas. Eso sí, había que hacerlas de lo más atractivas para ese público ansioso de gastar unos centavos en algo que leer en cualquier parte que se terciase. El invento, como puede suponerse, dio de comer a bastantes escritores y dibujantes en ciernes. Algunos de ellos, como suele pasar, llegaron a destacar posteriormente y otros, los más, acabaron en nada y se esfumaron con el correr del tiempo. Algunos personajes también saltaron a otros medios como los tebeos o el cine, haciéndose universalmente famosos:  el Zorro, Tarzán, el Coyote o Conan el Bárbaro.

Géneros hubo muchos, algunos siempre tuvieron lectores a patadas (novelas policíacas, de aventuras, amoroso-eróticas, etc.). El género bélico, sin embargo, con ser también popular, supongo que vendería más contando historias relacionadas con las tensiones internacionales anteriores a las dos guerras mundiales y con narraciones postbélicas llenas de heroismo, sacrificio y su migaja de suerte, astucia y casualidad, que tampoco debe faltar. Este género tendría sus alzas y bajas según el momento y la historia, como ha ocurrido en el cine.

pulpfiction-aArgosy es considerada una de las primeras novelas pulp de la historia, ya que empezó a editarse a fines del XIX. Este es el número del 16 de julio de 1938. Un maléfico poder oriental amenaza a los Estados Unidos por mar y aire con el país en pleno aislacionismo (América de brazos cruzados en un mundo enloquecido, se lee en portada). Nada en la ilustración indica explícitamente que se trate de Japón, pero se sobreentiende por el cruel caballero medieval, que más parece vestido de romano, y por un leve punto rojo bajo las alas de los aviones. Lo de vestirlo a la antigua usanza es para denotar que este agresor es un viejo imperio del otro lado del mundo (blanco y en botella…). Los buques agresores, sin embargo, no llevan banderas que los delaten, ya que en ese momento los dos países aún tenían relaciones diplomáticas. Curiosa y profética ilustración: tres años y medio después el puño del malvado oriental cayó sobre Hawai. Y no fue una historieta.♦

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Imaginaria: Intermedio literario

Hoy no voy a escribir de maquetas, marcas, moldes ni sobre nada referente al modelismo. Hoy, día de tanta hipocresía envuelta en almíbar y coronación del comer, beber y gastar sin sentido, toca algo diferente y descansador para el lector que quiera huir de la barahúnda de mensajes, llamadas y correos con deseos insinceros de felicidad y albricias. En definitiva, de huir de lo de siempre.

Es más, no voy a escribir, sino a transcribir un fino e irónico artículo de Julio Camba publicado allá por los años 20 del pasado siglo. Camba fue paisano de Valle-Inclán por nacimiento, aunque no por edad. Su figura quedó olvidada a conciencia en España con la llegada de la democracia a finales de los años 70, por ciertas simpatías con el régimen anterior. Si bien fueron verdad dichos guiños, no lo es menos que, como Azorín, fue un conspicuo anarquista en su juventud, periodo de su vida en el que le dio tiempo a ser expulsado de Argentina por propalar estas ideas, fundar un periódico obrero y llegar a ser interrogado por la policía debido a su vinculación con el también anarquista Mateo Morral, el del famoso atentado contra Alfonso XIII el día de la boda real en mayo de 1906. Como buen izquierdista español (y cabría decir mundial) pasado al buen vivir, Camba, que de tonto tenía lo justo,  vivió más de una década hasta su muerte en la habitación 383 del Hotel Palace de Madrid.

SOBRE LA JUSTICIA

Yo también he estado enamorado de la Justicia. La conocí en el taller de un escultor amigo, hace ya bastantes años, cuando el mundo era todavía joven para mí. Con una venda sobre los ojos por todo indumento, ¿quién al verla no se hubiera prendado de sus encantos? Por cierto que el simbólico atavío de que se revestía la muchacha, favoreciendo el espíritu emprendedor y desarrollando la iniciativa de sus admiradores, solía dar origen a graves incidentes, y más de una vez la balanza de la Justicia se abatió de un modo violento sobre nuestras cabezas. ¡Para que usted sonría, querido lector, cuando oiga hablar de la austeridad de la Justicia en España! Yo le aseguro a usted que, en mis tiempos, la Justicia era incorruptible, y eso que apenas si ganaba un duro por tres o cuatro horas de pose. Su padre, un personaje calderoniano que no necesitaba, como los personajes de Pirandello, echarse a andar por esos escenarios en busca de autor, había convertido en profesional la categoría paternal, y todas las tardes se presentaba en el taller para recoger a la chica y llevársela consigo, después de haberle quitado la venda y el dinero. La Justicia era pobre, pero honrada. Su balanza, procedente de una tienda vecina, tenía el fiel bastante destartalado; pero nuestra pequeña deidad no admitía bromas que pudieran poner su honor en entredicho.

Sí. Yo también he estado enamorado de la Justicia. Luego, la excelente chica engordó y, ya un poco ajamonada, me la encontré años después en otro taller, con la cabeza cubierta de espigas, en representación alegórica de las faenas del campo.

-¿Cómo te gusto más?- me preguntó– ¿De Agricultura o de Justicia?

-Hija mía- le dije-: cuando se tiene alguna aspiración política no se pueden hacer ciertos distingos. Yo soy un enamorado de la Justicia; pero siempre he sentido un gran interés por la Agricultura, base de nuestra vida económica.

– ¡Pues si me hubieras visto de Navegación, con una rueda en las manos!…

-¿De Navegación?- exclamé-. Nosotros somos un pueblo eminentemente marítimo, y todo lo que contribuya al fomento de la navegación me inspirará siempre la mayor simpatía. Celebro mucho tus aficiones a la Navegación.

-¡Qué quieres! Hay que estar a lo que salga –dijo la chica-. La semana que viene voy a hacer de Ciencia con cartabón y un compás. ¿Qué te parece?

-Me parece excelente, porque la ciencia es el progreso, y el progreso es la vida, y donde no hay vida no hay progreso, y donde no hay progreso no hay ciencia. Yo amo la Ciencia, y el Arte, y la Agricultura, y la Justicia, y la Religión, y el Comercio, y la Caridad, y la Navegación, y la Patria, y el Cinematógrafo. Ven, hija mía; ven y déjame que abrace en ti a todas estas grandes manifestaciones de la actividad nacional.

Y al caer entre mis brazos, la chica, entusiasmada, murmuró:

-¡Qué bien hablas!♦

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Imaginaria: Minutos musicales con sabor cañí

La semana pasada escuchábamos algunas marchas japonesas actuales. Nuestra Ganando Barlovento de la Armada, del compositor Ramón Sáez de Adana, no tiene nada que envidiar a las más conocidas del mundo. Es una magnífica marcha naval de la que me gusta hasta el nombre. No suelo ser de marchas militares españolas, que me suenan, salvo alguna excepción, a zarzuela o a corrida de toros. Ya que uno ha tenido que desfilar alguna que otra vez, una pena no haberlo hecho con esta música de fondo.♦

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Imaginaria: Minutos musicales con sabor oriental

La música es también para imaginar, así que aquí va una sección sonora para oidos sin cerumen. La banda interpreta en sucesión la marcha de las Fuerzas de Tierra del Ejército de Autodefensa japonés, la de la Marina (la famosa Gunkan Kōshinkyoku, o Marcha de los Acorazados) y la de la Aviación. Muy japonesas las dos primeras y algo más estilo europeo la tercera, me gusta menos. Suena bien del copón.♦

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Imaginaria: Bosquejo de un diccionario modelístico panhispánico (10)

Italaerei: (Sust.) Antiguo nombre de la marca Italeri que venía a unir las voces Italia y aéreo, hecho que demuestra la vocación original de la casa por los aviones. El palabro, sobre ser difícil de pronunciar, resulta a estas alturas polvoriento cual maqueta en desván.

Mejora: (Sust.) Una palabra-cajón que puede incluir multitud de cachivaches (fotograbados, piezas de resina, metal, plástico o madera, calcas, etc.) que se pueden añadir a una maqueta porque esta no los trae, o no los trae como al modelista le gusta, ea. En algunas maquetas, las mejoras resultan tales, pero en otras no mejoran nada, por lo que pierden su sentido. Siguiendo el principio clásico que reza: aunque la mona…etc., una chusta [*ver] con mejoras no deja de ser tal. La diferencia real y verídica entre unas maquetas y otras está en las manos, visión y técnica del modelista y no tanto en el número de mejoras que se le añadan. Si tienes manos de garduña, por mucho que le pongas a tu maqueta… Qué le vamos a hacer, es lo que hay. Antes, la mayor parte de mejoras habían de adquirirse por separado, ahora las maquetas ya incluyen una multitud de ellas. Esto no es más que hacer el sacamantecas crematístico jugando con la ilusión del pobre iluso.

Aftermarket: (Sust.) Palabro del inglés after (“después”) y market (“mercado”), o sea accesorio comprado para algo que ya se ha comprado antes. El caso es comprar y no acabar. Lo mismo que “mejora”, pero en gilipollés, jerga trasunta de inglés tras salir del pasapuré de la ignorancia.

Resina: (Sust.) Propiamente en modelismo, resina de poliuretano. Sustancia volátil en polvo altamente tóxica de la que se fabrican figuras, maquetas o piezas de estas como mejoras. La idea de emplear esta porquería se debe a la mayor finura de detalle en su acabado. El escribiente de servicio de este diccionario virtual no entiende lo fantástico-melódicos que nos hemos puesto por respirar humo de tabaco y tragamos con total inconsciencia las partículas venenosas de esta sustancia cada vez que la lijamos o cortamos. Será que fumando no se ganan preseas en concursos y con las mejoras sí. Ya…

Lijar: (Ver.) Mejorar el aspecto, definición o superficie de una  figura, maqueta o piezas de ellas mediante mecanizado abrasivo. La acción de lijar resulta pesada y aburrida para quien no ha comprendido las grandes propiedades de la misma sobre la condición psíquica y física del modelista. Por el lado psíquico mejora la capacidad de resiliencia o resistencia a las adversidades. En su aspecto físico, ayuda al desarrollo hercúleo de manos y brazos. Algunas maquetas, como las de AML, las antiguas de MPM o las de MACH 2,  son más propensas que, por ejemplo, las de Tamiya o Hasegawa, a ofrecer grandes oportunidades para el desarrollo personal del modelista.

Lijado: (Sust.) Acción y efecto de lijar. El lijado debería ser ejercicio obligatorio en escuelas (ya que mejora la autodisciplina), hospitales (por sus beneficios sobre la coordinación motora) y en cárceles (ocupa un tiempo y atención que podría emplearse en joder al prójimo). En tanto esto se lleva a efecto, los modelistas de toda laya y condición lo practican con suerte varia. Un buen lijado modelístico en una maqueta truño [*ver] que se precie debería comenzar por la reja de arado y continuar con limas progresivamentemás finas, para terminar con lijas de grano cada vez más pequeño. Las Tamiyas/Hasegawas no requieren de tanto valor y sólo suelen necesitar una caricia de gato siamés para lucir. El lijado se puede hacer con herramientas eléctricas (pero pierde erotismo táctil) y dar en redondo, en sentido izquierda-derecha o viceversa, método este último conocido entre los albañiles diestros en la llana como un pa’llá-pa’cá.

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