Archivo de la categoría: Apátridas

Scalaria se muda

En unas semanas mi sitio j-models.org y su secuela, Scalaria, desaparecerán de las pantallas y se fundirán en el sitio www.jmodels.net. La mayor parte de los contenidos seguirán activos y a disposición de quien pueda valerles para algo (además de copiarlos, se entiende). Este sitio en marcha toma ahora un nuevo rumbo. El tiempo dirá si acierto o no, en cualquier caso intentaré aprovechar la experiencia de más de una década aporreando teclas y dedicando mucho de mi tiempo al personal del modelismo, para abrir ventanas y darle al asunto una nueva perspectiva. Dicen por ahí que quien no se arriesga, no pasa la mar y que la piedra del camino no cría moho. De eso se trata precisamente.

A todos los seguidores (44, nunca pensé que podría interesarle a tanta gente), comentaristas ocasionales o de plantilla y visitantes, además de darles todas las gracias que permita la generosidad sin parecer inmodesto, les deseo que puedan encontrar acomodo también en el nuevo sitio.♦

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In a few weeks my site j-models.org  and its sequel, Scalaria, will disappear from the screens and will be merged at the new site www.jmodels.net. Most contents will be active again on this site and available to those who want to make use of them (besides copying them, of course). This is only a new step in a neverending site with almost a new name and a completely different face which takes a new turn. Time will tell if I am right or not, anyway the experience of having run these sites for 13 years and dedicating most of my free time to modelling and modellers will count in some way or another. It is time to open the windows and take a new perspective. Rolling stones gather no moss, they say, and that is exactly the question about changing things once more.

I wish to thank all the followers, visitors and commentators their support and help throughout these fruitful years and I hope they can find the new site just as interesting.♦

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5º aniversario

Joder cómo pasa el tiempo, la leche. Me dicen los de WordPress (yo no había caído, la verdad) que felicidades por el quinto aniversario del blog. Un lustro ya dándole a la tecla… Los hay agonías.♦

hhh

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A por el 16

Feliz año. Dadle juego al 2016 y no hagáis prisioneros.

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A Christmas carol

Navidad. Dum spiro, spero.♦

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Minutos musicales

Hoy me apetece poner aquí esta canción del disco The Road to Escondido que J.J. Cale y Eric Clapton grabaron hace algunos años. Cale se nos fue hace relativamente poco, en el 2013, así que ya no habrá más duetos de guitarra como estos. Danger suele acompañarme con otro puñado de temas varios en los ratos de maqueteo de los últimos tiempos. Que aproveche.♦

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So long old crow

Qué buenos ratos eché contigo, tu voz rasgada y tu mano temblorosa de borrachuzo con síndrome de abstinencia. Tu voz ya no era de hoy, con tanto calvito, gafapasta, coleta y mariconetti suelto. No he puesto With a Little Help from My Friends porque el escaso personal que lo conocía podría creer que era un simple versionista, aunque en este negociado también llegara a mejorar algunos originales. Eso, hasta que nos volvamos a ver en el otro mundo, viejo cuervo. ♦

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In memoriam: Rafael de Cózar

fotoautorAún conmocionado y triste por la trágica muerte de Rafael de Cózar, Fito para los que fuimos a sus clases de la Facultad. Lo recuerdo en el aula con su impenitente Ducados en ristre (entonces se podía humar en cualquier lado) para subrayar con ágiles giros su discurso, que versaba sobre literatura española del Mio Cid a la Celestina. Nos hablaba del misoginismo de El Corbacho, del Laberinto de Fortuna, de las Cantigas de Alfonso X, saltando por analogía a la época de Teresa de Jesús, a la que apeaba el “Santa” porque, decía, “es santa para la Iglesia, pero no para la Literatura”. Al llegar a La Celestina nos explicó el por qué y el cómo del plan de la alcahueta para que Calixto se “cepillase” a Melibea. Usando el “cepillado” transgredía el aire y se aproximaba a las mentes juveniles que le escuchaban, porque Rafael era a la vez biunívoco y biyectivo, un vanguardista en la vida y un clásico en el trabajo.

Lo recuerdo bajito y escueto en sus primeros treinta años, con su andar ligero y nervioso, los libros y apuntes en la mano y un gran manojo de llaves colgados con un mosquetón por fuera del pantalón que le daban el toque rítmico a sus andares, yo le apodaba “el amo de llaves de la Facultad”. Fito vestía jersey de cuello vuelto en invierno y chaleco sin mangas como los de los vaqueros del Oeste en entretiempo. También gastaba barba a la Souvarov que le daban aire de haber estado en Jartum con el general Gordon. Al final los extremos se tocan y la vaguardia se retuerce hasta tocar la retaguardia.

Aquel año fui a la presentación de su antología de narradores andaluces actuales (de entonces) en la biblioteca pública de la calle Alfonso XII. Magnífica noche de otoño, lleno hasta la mitad, mala iluminación, ningún compañero de clase y Rafael con su hablar quedo y envolvente, el mismo del aula. Ni un duro para comprar el libro por entonces (mi padre en paro y no había para dispendios), pero lo encontré de saldo muchos años después rebuscando en librerías de viejo.

En la revista de la Facultad, de la que consevo algún número, descubrí que Rafael era también pintor, pintor de palabras. Me gusta la gente que borra las fronteras y transgrede los límites entre conceptos y artes. Él no era como otro histriónico de su mismo departamento, que realizaba supuestos “happenings” culturales en la Plaza de la Gavidia con váteres y globos con motivos poéticos para perturbar a los viandantes y que resultaba ser, además de tontolhaba, un profesor horrendo.

Como siempre ocurre en estas circunstancias, jamás se me habría ocurrido pensar que Fito iba a tener tan trágico destino. No lo hubiese creído aunque lo profetizase el mismísimo oráculo de Delfos (que también metía la gamba en días alternos). Después de apagado el fuego que quemó casa y biblioteca, ahora que no está, ojalá renazca cada día su memoria, como el Ave Fénix, de las llamas.♦

rdecózar

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