[Vademecum] El cuento de nunca acabar

A estas alturas de su película el modelista se ha ido educando en una suerte de ascesis que ha liberado su espíritu de necesidades y ansias. Primero cayó el trampantojo de los concursos y reuniones de modelistas, luego el  embeleco de foros y revistas y, por último, hasta la necesidad de terminar sus maquetas. Aunque ni las termina ni las publica, el modelista debe tener una veintena crecida de modelos en todas las etapas de montaje y pintura: recién empezadas, recién montadas, a medio pintar, casi terminadas y casi olvidadas. Y es que al modelista es raro que le dé  tiempo a echar de menos hacer maquetas porque siempre hay una con la que continuar. Candidatas a ser empezadas tampoco faltan, Deo gratias. El modelista podría presumir, si las hojas secas de la vanidad no se le hubiesen caído hace ya tiempo, de una bonita galería de maquetas abiertas en canal entre el ser y la nada.

El modelista, con una ataraxia digna de mejor causa, hace lo que le pide el cuerpo casi todas las semanas en alguna de ellas. Excusas para sentarse en la mesa las tiene a cientos, pero en ocasiones mira para otro lado y comienza otra nueva porque sí. Incluso ahora con un brazo jodido y la mano temblona, no para. Así le va el brazo y la maqueta. En los momentos de dolor, de cualquier dolor, el modelista jamás se ha engañado pensando en eso tan sobado de que lo que no te destruye te hace más fuerte, jilipollez digna de película de Rambo. Lo que no te destruye, como mínimo te jode y basta. El dolor no tiene fin en sí mismo, como las maquetas del modelista. Acaso él no lo sabe, pero su auténtico deseo, quizá el último que le quede, es que este cuento de pegar y pintar no se acabe nunca.♦

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5 comentarios

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5 Respuestas a “[Vademecum] El cuento de nunca acabar

  1. Javier Redondo

    Excelente. Espero siempre cómo agua de mayo esas entradas ácidas con esas letras tan bien juntadas. Un saludo

  2. Mario Gabás Ruiz

    Muy bueno el comentario,como siempre dando en el clavo…je je je je

    Mario

  3. Coincido con todo, como en los otros artículos
    Y tengo que reconocer que soy un acaparador, cuando pase de las 100 pendientes deje de contar el plástico que entraba en casa, casi me da un poco de vergüenza cuando traigo algo nuevo, luego recuerdo que los demás se lo gastan en tabaco y se me pasa

    • El modelismo, como otras cosas en la vida, va en épocas y rachas: la época de panoli, la época del seguidismo, la época de concursos, la de foros, la del iluso, la de admirar a quien no es sino un pelagatos, etc. El tiempo las va dejando atrás a todas (buenas y malas) y te va despojando de pamplinas. Así se queda uno más a gusto y sobre todo libre. Eso de culpabilizarse por tener tantas maquetas, no es sino otro sarampión que hay que pasar. Yo dejé de preocuparme hace años, y desde luego lo que hagan otros con su dinero, me da igual. Que cada cual se equivoque solo.